martes, 10 de enero de 2012

Paso a paso en este 2012...



Paso a paso en este 2012...

Este año que aún está envuelto en pañales tiene tanto que expresarnos...

Es oro puro, encierra en sí infinitas posibilidades para nuestra vida. Su fase consta de 365 días y está sentenciado a existir por ese determinado período, ni un segundo más.

Y se nos entrega generoso, abierto a todas las posibilidades. El panorama que nos ofrece es amplio, de nosotros depende qué haremos con él. Nos ofrece una infinita gama de posibilidades, como infinito es su Creador.

Preséntase necesaria aquí una virtud que considero vital para vivir el día a día: La Humildad, que nos ayuda a palpar a Dios en su más exacta dimensión, Él es Todo-Poderoso, el Hombre es su creación más preciada, a quien ha puesto a cargo de este mundo que habitamos.

Es la Humildad la que instala al Hombre en su adecuado lugar con respecto a Dios. ¿Qué tiene el hombre que no haya recibido? Empezando por el don de la vida, el espíritu, el alma, la inteligencia, la razón, los sentidos, las facultades y cualidades. Y aunque somos vasijas de barro que portamos tantos dones, no deja de maravillarnos la máquina tan perfecta e impresionante que es el cuerpo humano, no podemos mas que agradecer.

La actitud del hombre hacia su Creador ha de ser de humildad para poder abandonarse a Él con la plena confianza y tener la certeza que siempre ha estado en sus manos. Para este 2012 me gusta recordar esta bella oración del cardenal Newman que reza así:

"Guíame, luz bondadosa,
las tinieblas me rodean,
guíame hacia adelante.
La noche es densa,
me encuentro lejos del hogar,
guíame hacia adelante.
Protégeme al caminar.
No te pido ver claro el futuro,
sólo un paso, aquí y ahora."

Hermosa oración que devela la humildad de un espíritu hacia su Creador y Padre. En ella no pedimos tener la despensa provista, el trabajo asegurado, la seguridad en nuestro diario andar, el coraje para afrontar los sinsabores para el año, ni siquiera para el mes entero... no, es 'sólo un paso, aquí y ahora'. Si aprendemos a vivir así, iremos más seguros sabiendo que cada instante de nuestra existencia no depende de nosotros. Que vivimos bajo la mirada amorosa que se convierte en 'luz bondadosa' que ilumina nuestro andar. Que lo nuestro es lo incierto, pero que no nos asusta porque vamos seguros con Su protección. Y que cuando se presenten 'las noches densas' Él nos guiará siempre hacia adelante con la luz de la Fe. 

Esforcémonos por conquistar esta maravillosa virtud que es el cimiento de nuestro edificio de perfección. Ella es la madre de todas las virtudes. Además con ella estamos a salvo de nuestro propio orgullo.

Esta humildad no nos dejará ver la paja en el ojo ajeno sino que nos centrará en la viga que tenemos atravesada en el nuestro. El reconocimiento verdaderísimo de nuestra vida conseguirá que nos veamos despreciables y viles a nuestros propios ojos. Esto nos llevará a confiar en Dios y a orar siempre para que fortalezca nuestra debilidad.

1 comentario:

Gustavo Velázquez dijo...

Efectivamente, la humildad nos ayuda y enseña a caminar paso a paso. Porque la humildad es confiada, y la confianza, sobre todo la confianza en Dios, nos permite no extraviar ni confundir nuestra meta definitiva.