
¡Chispas! de pronto mi mente quedó suspendida...
Y es que hay tanto que compartir que quedé bloqueada. Calma Susana, calma. El año ya empezó y el tiempo no se detiene. Si, anhelo escribir y compartir.
Justo en las últimas semanas estoy leyendo las cartas de San Pablo, ¡qué fuerza! cuánta sabiduría. Si los católicos (me refiero a aquéllas personas que están en comunión con la Iglesia Católica y procuran vivir los mandamientos y se mantienen de los sacramentos) adquiriésemos la virtud de leer la Sagrada Escritura, sobre todo el Nuevo Testamento, pero no sólo leerle, sino meditarla, reflexionarla, llevarla a la propia vida y no a la del vecino. Uff, cuántos beneficios podría recibir el espíritu con sólo abrirnos a la Revelación Divina. ¡Ah! pero importante es ponernos en presencia del Espíritu Santo, o de lo contrario interpretaríamos a nuestra conveniencia.
Las últimas semanas me he topado con personas que insisten en hablarme con cierto cinismo de la religión: "hay que pecar, para que te puedan perdonar", dicen "la vida es para disfrutarla y no importa pecar", "el cielo es para todos", "tengo fe y por esta mi fe tengo certeza de que iré al cielo"...
Y como son personas que más bien quieren ser escuchadas y no escuchar, procuro balbucear la siguiente pregunta: "¿Ya leyó las cartas de San Pablo?" y por supuesto que me sacan la vuelta y otros temas, pero la inquietud la sembré, bueno eso espero.
Y es que, San Pablo escribió con el Espíritu Santo junto a él, ya que cuanto dice es tan actual. Es un tesoro invaluable para aquellos que en verdad quieren una seria y constante conversión y que se reconocen débiles. ¡Ah! pero a mi me sucede que después de meditar a San Pablo me voy a uno de los Evangelios, ¡bueno, eso ya es otra cosa! allí encuentro al Maestro de Maestros, tan directo, tan perfecto, y dando todo por todos, incluso cuando parece amonestar a aquéllos que le persiguen.
Que mejor libro para encontrar a Dios con fe, Él nos da paz, serenidad, consejo, alivio, certidumbre, etc., en medio de este caótico mundo.
El Nuevo Testamento es un libro y los hay de 'bolsillo' que debiéramos cargar con nosotros como lo que es: Un Tesoro Invaluable.
P.D.: De ninguna manera menosprecio la gran riqueza del Antiguo Testamento, es que... ahora estoy leyendo el Nuevo Testamento y quise recomendarlo.






