jueves, 1 de septiembre de 2011

Sensible...


"¿Es cierto que Susi se va a casar?", la única respuesta de mi madre fueron lágrimas abundantes. Y nosotras empezamos con nuestro acostumbrada alharaca, "No llores otra vez mami", otra de mis hermanas le aseveró, "si no se va a morir, sólo se va a casar", para mi madre no había consuelo, una de sus hijas se iba de casa.

Cómo me viene a la mente esta imagen de mi madre (en mi adolescencia), que con cada incidente se volvía más y más sensible. Ahora la veo tan serena, tan sabia. Acepta la vida como viene. Esto no quiere decir que no tenga sueños; sin embargo, tiene los pies bien puestos en el suelo.

Mi madre es una mujer admirable, de ella recuerdo que siempre mencionó a Dios como un ser tan amoroso, pero tan poderoso, "con Dios no se juega", "no hay quien al cielo escupa, que a la cara no le caiga", "no hagan a los demás, lo que no quieran que les hagan", "den a los demás lo que les gustaría que les dieran", estos son algunos de los muchos dichos que fueron parte de nuestra educación.
Con el tiempo, la vida me ha permitido muchas de las experiencias que mi madre vivió con nosotros. Conforme pasa el tiempo, comprendo sus lágrimas y esta sensibilidad que se va apoderando de mi. Mis hijos han partido de casa y cada vez se van más lejos, la esperanza de verles con menor frecuencia duele.

Esto no significa que no esté de acuerdo con sus decisiones, todo lo contrario, me hace feliz saber que procuran ser generosos con Dios y que les atrae una vida de alto vuelo, mira que ya no hay muchos jóvenes que quieran entregar sus vidas por la salvación de las almas. Y no es que los jóvenes de hoy no sean buenos, claro que lo son. Es que, Dios es un extraño en sus vidas, y si no lo es, pues los padres de familia no los apoyan en tal alto llamado. O simplemente no tienen la vocación.

Lo que sí entiendo, es que desde que mis hijos se dan la oportunidad de ser generosos con Dios para saber si Él les llama; no han dejado de llegar abundantes gracias a nuestras vidas. Se nos permite ver la vida desde otra óptica y vivimos agradecidos por ello. Estoy convencida que Dios nos toma muy en serio porque le alegra que, apesar de nuestras debilidades, procuramos cumplir su voluntad.

Ahora, como mi mami, sé que me toca mantener a mi familia unida. Que es en la oración donde puedo abrazar fuerte a mis dos varones y en ella permanecemos estrechamente unidos. Que mis hijas me necesitan y las necesito. Que mi esposo y yo disfrutamos a los tres peques que nos endulzan los oídos cuando nos gritan "¡Hola abuelo, abuela!".

Mi madre es un tema largo y profundo, como lo es el de toda mujer que ha apostado su vida por los suyos. Es una mujer santa que con su ejemplo me impulsa a ser mejor; porque, en definitiva, me falta mucho para llegar a ser como ella. Agradezco a Dios por tenerla entre nosotros y porque sigue siendo ejemplo para toda la familia. Dios te bendiga mami.

2 comentarios:

Miguel Ángel dijo...

Me encantó!! simplemente rico! El otro día le decía a mi novia que no temiera en recurrir a su mamá. Le decía que de que nos valía hacernos los fuertes... fuertes nos tendremos que hacer cuando ellas nos falten. De momento hay que aprovecharlas. Sra Susi... Ud para mi ha sido un poquito en cierto modo una mamá también (servata servandis) le mando un abrazo fuerte y felicidades por su blog. Excelente entreada, por el tema el estilo... todo!!

Anónimo dijo...

WOOOOW tus palabras sacaron lagrimas de mis ojos, excelente relato y reflexion.